James Joyce
-Fragmento Araby-
“Su nombre brotaba súbitamente de
mis labios en alabanzas y plegarias que ni yo mismo entendía. Mis ojos se
llenaban frecuentemente de lágrimas (sin que supiera decir por qué) y a veces
la sangre de mi corazón parecía anegarme el pecho. Apenas pensaba en el futuro.
Ignoraba si le dirigiría o no la palabra y, si lo hiciera, cómo sería capaz de
expresarle mi confusa adoración. Pero mi cuerpo era como un arpa en la que sus
gestos y palabras eran los dedos que recorrían las cuerdas.”
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