sábado, 9 de enero de 2016

James Joyce
-Fragmento Araby-


“Su nombre brotaba súbitamente de mis labios en alabanzas y plegarias que ni yo mismo entendía. Mis ojos se llenaban frecuentemente de lágrimas (sin que supiera decir por qué) y a veces la sangre de mi corazón parecía anegarme el pecho. Apenas pensaba en el futuro. Ignoraba si le dirigiría o no la palabra y, si lo hiciera, cómo sería capaz de expresarle mi confusa adoración. Pero mi cuerpo era como un arpa en la que sus gestos y palabras eran los dedos que recorrían las cuerdas.”

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