por: Fidel Torres Hofmann
Puede parecerle extraño a usted leer un texto de opinión que trate de eso mismo “la opinión”, pero si usted lo mira en un contexto en el que estas columnas son frecuentemente mal intencionadas o también mal interpretadas no es para nada extraño, Solo hago un intento, espero no en vano, de ampliar el criterio del lector al momento de leer y juzgar uno de estos textos.
Constantemente los textos de opinión son mal interpretados y tomados como más de lo que son, como verdades absolutas o argumentos irrefutables, como su nombre lo indica un texto de opinión es de “opinión”, en una visión se podría decir que ignorante, estos textos pueden ser confundidos con una noticia, mientras que esta debe apegarse a la realidad y omitir la opinión.
Un texto de opinión es una “investigación” en la que se juntan hechos y se sacan conclusiones, siempre con un espacio para el error ya que nadie opina sobre verdades irrefutables, son tan solo interpretaciones de asuntos aun inciertos
Los textos de opinión pueden elaborarse de cualquier tema. Como ya lo he mencionado no debe tomarse como una verdad irrefutable, por el contrario se debe analizar y juzgar con su propio criterio si los argumentos usados son válidos o no, y si eso no es suficiente pues se debería llevar a cabo una investigación personal del tema.
Muchas veces entre los mismos columnistas se llevan a cabo unas por así decirlo discusiones, naturalmente exponiendo sus ideas y argumentos, es una interesante práctica. Aunque en algunos casos esta se ve opacada por escritores que a falta de argumentos atacan no a un artículo sino un escritor, calificándolo de cosas que no es, o en otro caso de cosas que si es pero que no influyen en el valor de su artículo.
Cada columnista tiene que darse cuenta del peso que lleva lo que escribe, mal uso haría un columnista de su artículo si introdujera en él asuntos personales, ya que estos artículos deben ser usados en beneficio social y no personal
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